viernes, 26 de marzo de 2010

Palabras que nacen desde el alma...



Dejadme cuidar de vuestra alma

no la deseéis solo para vos.

Dejad que la mime con sonrisas

de luz y de cariño.

Entrando sutilmente con

pies descalzos en vuestro silencio,

roto por el sonido de mi voz.

Voz, que aun sin ser oída

es como cascabel oculto,

esperando el encuentro.

Dejadme cuidar vuestro corazón,

ponedlo en mis manos,

manos que aguardan su llegada

desde la infinidad del tiempo,

desde siempre.

Dejadme solo complaceros,

tan solo eso.

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